Uno de cada tres

Por consejo médico, dejé de hablar con las paredes. Ahora lo hago en este sitio.

27 abril 2006

Fronteras

Estados Unidos, México, Perú, Cuba y Jamaica.
España, Portugal, Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Alemania, Suiza, Italia y Rusia.
Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Quatar.
China, Japón.
He estado en cuatro de los cinco continentes.
Me he bañado en tres oceános distintos.
He subido un cinco mil, y he bajado al planeta de los peces.
He visto ruinas de cuatro civilizaciones perdidas.
Me han llamado para rezar cinco veces al día, y me han intentado convencer de que Dios es un escaparate.
Aún me queda mucho por ver, y ya no me acuerdo donde está mi casa. Tal vez me he pasado tanto tiempo viajando, que mi casa es el viaje, mi hogar un tránsito, mi patria el movimiento, mi país la frontera.
A veces pienso como será la vida de los que tienen una hogar, en el que colgaron los cuadros y las cortinas hace años, y aún están ahí, dándoles la bienvenida. A veces pienso que mi vida podía ser así si, en un momento dado, no hubiese elegido esa puerta, si no la otra.
Está claro que si mi vida fuera sedentaria, a veces pensaría como hubiese sido mi vida si fuera como es.
¿Es por ser yo, o por ser ser humano, por lo que pienso así?