Uno de cada tres

Por consejo médico, dejé de hablar con las paredes. Ahora lo hago en este sitio.

26 abril 2006

Vientos de cambio para los amantes de la fabada

Un grupo de científicos venezolanos (Dios los bendiga) ha desarrollado un método para disminuir la cantidad de flatulencia producida por la ingestión de judías/habas/habichuelas/fabes, incrementando al mismo tiempo su valor nutricional.
El método consiste en fermentar la legumbre con la ayuda de cierto tipo de bacterias.
La flatulencia por la ingestión de estas habichuelas es producida por una bacteria que vive en nuestro intestino grueso (recordad, nunca estamos solos), que descompone restos de de comida (como la fibra soluble, oligosacáridos) que no han sido descompuestos en etapas previas de la digestión, produciendo metano y otros gases que contienen sulfuros, lo que da a las ventosidades su olor característico y la posibilidad de prenderles fuego (que casi todos habremos visto en algún vídeo, claro).
La bacteria amiga que nos ayudará a comer fabada sin tener que pasar la noche en una celda de aislamiento es nada menos que nuestra conocida L. casei (sí, sí, la de los yogures y demás) que reduce las sustancias causantes de las ventonsidades hasta en un 90 %.
Ya en 2002, un grupo de científicos indios anunció que sometiendo las legumbres a una cierta dosis radioactiva se conseguían los mismos efectos.
Por último, todos, incluso los/as más guapo/as, producimos de media, cinco litros de gas al día!!
Alguien sabe cuantos litros de gas (ciudad, butano) se utilizan para hacer, por ejemplo, una tortilla francesa?
Hoy más que nunca, podemos decir que las ciencias avanzan una barbaridad.
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Sacado de www.bbcnews.com.